Sinopsis
El desarrollo de la exposición atesora un alto nivel pedagógico. Queda claro que la vocación de la autora es ilustrar a los lectores desde lo aprendido con su pasión por la cocina. Hay que destacar enormemente el gran trabajo de documentación llevado a cabo para que el recetario se sublime y sea más que eso: toda una aventura del conocimiento.
El lector descubrirá facetas desconocidas u olvidadas de personajes históricos relevantes. Cierto es que tanto nobles como plebeyos, artistas, músicos, políticos o científicos, todos, absolutamente todos hemos de alimentarnos, y el simple hecho de esta necesidad básica hace que cada uno se decante por la predilección de ciertos alimentos o ingredientes. Mary Herrera ha hecho un esfuerzo de investigación histórica que ciertamente no ha sido fácil para ella, puesto que ha tenido que aprender a rebuscar en libros olvidados, adentrarse dentro del mundo de las bibliotecas y hemerotecas online, escudriñando cual ratón ese trocito de queso para saciar su hambre de descubrir aquello que buscaba y le interesa.
Argumento
El libro funciona como un texto con un alto potencial didáctico. La autora logra algo muy meritorio: establecer una relación emocional con el lector. La naturaleza de la obra es poliédrica: de un lado nos cuenta de forma extraordinariamente amena unas anécdotas realmente jugosas —nunca mejor dicho— de un puñado de personalidades que merecen no caer en el olvido. Estamos ante todo un homenaje a la cocina realizada con amor a lo ancho y largo del globo terráqueo. Todo nos llega aliñado con una lista de música, de forma que la experiencia de la lectura se sume a una de perfil sonoro.
Las partes narrativas resultan muy opinativas, de forma que la autora se desnuda intelectual y espiritualmente mientras nos lleva de la mano por las distintas recetas. Nos comparte sus recuerdos personales, lo que acrecienta esa conexión espiritual con los lectores.
La manera de explicar las recetas es amena y cercana. La autora ha cogido el punto justo narrativo para que tengamos la impresión de que estamos junto a ella en los fogones. Siempre, alejados de la sensación de estrés y buscando el gusto por el arte de cocinar para uno mismo y sus seres queridos.
Narración sin zonas de valle, algo muy meritorio. Original, formativa y muy bien escrita. Muy inspiradora.