Paré en algunos momentos para tomarme unos cafés, pasear, leer, aprender, informarme, compartir conversaciones con desconocidos que aportan a tu vida ingredientes de sabiduría; pararme, escuchar…, he encontrado una fórmula magistral de aprendizaje: fotografiar lugares importantes para mí, alucinar con los amaneceres y las puestas de sol, cosas cotidianas que antes no hacía por no tener las armas para desarrollar un día a día intenso y emocionante.
Ha sido una delicia encontrar todo ese tiempo para mí y poder crear este invento tan genial que es Netejant Seitons o Limpiando Boquerones, dos libros, éste mejorado en su contenido.
Ganar uno de los premios a mejor libro del mundo por Gourmand Awards en Yantai, China, de la versión en catalán hace unos meses me ha supuesto confianza. Muchos clientes y amigos han sentido curiosidad por esta hazaña para alguien con una cocina tan diminuta como la mía. ¿Hay un antes y un después ante esta peripecia tan prodigiosa? Indudablemente que sí, el premio me ha dado tranquilidad, ánimo, seguridad y no sólo a mí misma sino al nuevo universo de clientes y curiosos que generó este gran y maravilloso accidente del destino. Yo nada más bajar del avión pensé: de acuerdo, tienes un bonito diploma, has trabajado mucho durante más de un cuarto de siglo, pero esto no ha hecho más que empezar, ahora empieza el show de verdad, ahora vas a cocinar con más garra, con más rigor, ahora es el momento de no parar ni un sólo día y demostrar que tenías sensibilidad para este mundo gastronómico, porque básicamente el ingrediente más necesario es éste, sensibilidad y amor, no existe el dolor a pesar de las horas invertidas, no existe el sueño, sólo vale la entrega.
Cuando cocines, utiliza siempre la intuición, haz tuya la receta, si no tienes un ingrediente, prueba con otro. La imaginación es lo más importante, es lo que cuenta. La osadía a la hora de cocinar es siempre un valor añadido.
Os invito a que disfrutéis del mundo de la cocina.
Con un estómago contento la vida te sonríe.